Fribasa
Arquitectura al servicio de un proceso productivo y de conservación especializado
NUEVA PLANTA INDUSTRIAL FRIBASA
La nueva planta industrial surge de la necesidad de ampliar las instalaciones y reorganizar la infraestructura de una actividad productiva ya consolidada. Situada en una parcela hasta entonces sin desarrollar, junto a las instalaciones que la empresa ya utilizaba, la nueva edificación se concibe como una pieza diseñada específicamente para las distintas fases del proceso: conservación, maduración, congelación, envasado y almacenamiento de sus productos. Así, la empresa amplía su capacidad sin perder la proximidad entre ambos edificios.
Una arquitectura que acompaña al proceso productivo al completo.
Frente a la nave industrial entendida como un espacio único y flexible, el proyecto parte de una premisa diferente: que la arquitectura acompañe a todo el proceso productivo. La organización del edificio responde a los distintos flujos de mercancías, trabajadores e instalaciones, y establece una secuencia de espacios en la que cada actividad se desarrolla en las condiciones que requiere.
El edificio se desarrolla en dos niveles de producción, complementados por dos entreplantas destinadas al personal y a las instalaciones técnicas.
En la planta inferior se concentran la recepción y expedición, las cámaras de conservación y congelación y los espacios vinculados a la entrada y salida de mercancías. La planta superior alberga las cámaras de maduración y la zona de envasado, mientras que las entreplantas reúnen los espacios de trabajo, descanso e instalaciones necesarios para el funcionamiento de la planta.
La circulación de mercancías es uno de los elementos que estructuran el proyecto. Dos montacargas conectan verticalmente las distintas zonas de producción y permiten trasladar los productos entre recepción, conservación, envasado y almacenamiento sin que los recorridos se crucen. Los muelles de carga de la fachada norte completan esta organización y conectan directamente la actividad interior con la logística exterior.
La estructura y la compartimentación interior también se adaptan a las exigencias de la actividad. Los muros de bloque de hormigón armado garantizan la estabilidad de los espacios de producción, mientras que las áreas del personal, como vestuarios, office y sala de reuniones, incorporan tabiquería ligera y mamparas acristaladas que aportan transparencia entre los distintos espacios de trabajo.
Hacia el exterior, la nave combina paneles prefabricados de hormigón en gris perla con elementos de chapa azul, que recuperan la imagen corporativa de las instalaciones existentes y dan continuidad al conjunto industrial. La fachada norte tiene un carácter diferente: un muro cortina de aluminio y vidrio identifica el acceso principal y las áreas de recepción y vestuarios, les aporta luz natural y las distingue de las zonas estrictamente productivas.
La especialización del edificio alcanza también a las soluciones constructivas. Al tratarse de una instalación frigorífica, el control de la temperatura y la continuidad del aislamiento forman parte esencial de la arquitectura. Las cámaras se cierran con paneles aislantes continuos, con espesores específicos según se destinen a conservación o a congelación, y los sistemas de refrigeración, ventilación y recuperación de calor se integran en la propia organización del edificio.
Estructura, instalaciones y distribución trabajan conjuntamente para responder a las exigencias de una infraestructura industrial de esta envergadura.